El día de hoy me despierto con rumbo desconocido, probablemente cumpla con la rutina que me hace ser un personaje delimitado por el estudio y probablemente cumpla con las mismas expectativas con las que amanecí el día de ayer, sin embargo, muchas veces nos topamos con la coincidencia y vaya que nos hace reaccionar ante este mundo desprovisto de sentido. La coincidencia me dijo que tenía que reivindicar mi papel en esta generación del ciberespacio (que no es más que otra condenada realidad con el adjetivo de virtual) y me presento al famoso blog.
Cuando conocí al blog por primera vez, conocí un espacio de creatividad, de inmensa imaginación y lo conocí por vías artísticas de un poeta salmantino (alvarorueda.blogspot.com). Lo que me producía entrar a su blog era semejante a participar en su vida y aunque fuera distante, su grito de guerra siempre llegaba a mi oído receptivo. Me gusta el hecho de pensar que su voluntad de compartir sus pensamientos se fundan en un deseo de expresión, y heme aquí participando por primera vez de manera oficial en un blog.
En mi primera aparición bloguera quisiera hacer una reflexión acerca de lo que me trajo aquí, el Internet. Evidente influencia de nuestro tiempo, claro reflejo de la postmodernidad y símbolo de esta desmedida comunicación; este fenómeno llamado internet poco a poco se entremezcla en nuestra cotidianeidad y en él sublevamos al ocio y la utilidad. Esta nueva generación que a muchos les gusta denominar “tecnológica” encuentra en el Internet la representación de un instrumento que combina a la perfección todos los elementos de la vida, combina la diversión con el trabajo; al estudio con la platica; al la información con la critica; al amor con la distancia y nos deja con lo que un programa ya ha patentado como “second life”, y vaya que no es necesario ingresar a este juego para poder sentir que tenemos otra vida, en realidad ya la tenemos, a veces somos el mismo personaje y a veces no.
Acaso es el Internet un sustituto de nuestra desdichada vida, en mi opinión diría que no, no podemos comparar la suavidad de la piel con el contacto de las teclas; una fotografía de París con caminar en sus calles; la intensidad de una charla con la imagen de palabras en el monitor, es imposible para mi imaginarme un escenario como tal vez Bradbury lo hubiera planteado, una vida totalmente virtual. Es por eso que prefiero ver al Internet como un modo de sublimación, un mecanismo de salida diría Nietszche. El Internet es un buen compañero que nos escucha y con el que interactuamos, nos avisa si pasa algo, nos acompaña después de trabajar y muchas veces nos hace olvidar nuestras penas, es por eso que no me sorprende escuchar a amigos venerar al facebook o a youtube, es simplemente la verdad, le dan gracias a su nuevo vicio, como antes otros gratificaron al alcohol o al cigarro (probablemente fuera de proporción la analogía). Al final utilizas el Internet cuando lo necesitas, y es así como deliberadamente se convierte en una necesidad, por eso me identifico con todos aquellos que reconocen que el Internet ya forma parte de su vida, que es menester, apremio y requisito en el siglo XXI.
Agradezcamos al blog y a todos los espacios del mundo del Internet, agradezcamos a todas esas páginas que nos hacen vivir el ocio cada que llegamos a nuestras casas, agradezcamos lo que implica y lo que significa pertenecer a la cultura del cibernauta por que eso somos y en eso estamos inmersos.
domingo, 27 de abril de 2008
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